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Entre el negocio y la filantropía: Bart Peterson

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Entre el negocio y la filantropía: Bart Peterson

El siguiente artículo fue publicado en la revista Líderes Mexicanos

18 May 2015
Autor:
Staff Líderes
Sección:
Contenido Relevante 1

La nueva cultura empresarial ya no vislumbra a las áreas de Responsabilidad Social como un agregado, es visto como un elemento primario en su estructura interna. Sin embargo, como bien señala Bart Peterson, “la filantropía no basta”. Ha llegado el momento en que las empresas desarrollen estrategias de valor compartido para tener un mayor impacto en la sociedad.

Lilly, una de las farmacéuticas de mayor impacto a nivel mundial, comenzó en el año 2011 una revolución interna en cuanto a su trabajo de filantropía se refiere. Ahora, en vez del financiamiento de programas sociales o la entrega de medicamentos, la compañía estadounidense, a través de su programa Lilly NCD Partnership estableció una  alianza con la Fundación Carlos Slim para enfrentar uno de los males de salud pública que aquejan a la población mexicana: la diabetes.

De acuerdo con datos de la Federación Internacional de Diabetes (IDF por sus siglas en inglés) más de 9 millones de personas en México tienen este padecimiento y se estima que la cifra siga creciendo hasta alcanzar a un 12% de la población, que serían cerca de 15.7 millones para el año 2035. Para evitar esto, la mancuerna decidió generar un modelo de salud centrado en la atención médica, ya que a pesar de que el gobierno mexicano ofrece una cobertura universal, sigue enfrentando muchos retos para tratar a estos pacientes.

A pesar de ser una enfermedad que ya puede ser tratada por médicos generales, en el pasado requería de una especialización, por lo que muchos doctores no saben cómo tratarla o, en su defecto, no tienen la confianza para hacerlo.

Bart Peterson, Vicepresidente de Asuntos Corporativos y Comunicación Corporativa a nivel global de Lilly, señaló que como respuesta para el tratamiento al padecimiento, trabaja de la mano con la Fundación Carlos Slim para estandarizar su modelo de atención denominado Casalud, el cual, en octubre de 2013, fue incorporado en todas las clínicas del país por la Secretaría de Salud  como parte de su Estrategia Nacional Contra la Obesidad y la Diabetes. Esto no solo involucra el contar con una cadena de suministro de insulina en todo momento, sino con un proceso de monitoreo, evaluación, recomendación y estandarización del modelo en las clínicas, para que se cuente con el conocimiento suficiente para el tratamiento de la diabetes.

“Este proceso no ha sido fácil; el mismo tabú que generó la enfermedad hizo que los médicos no se sintieran cómodos recetando insulina. Para el paciente no es lo mismo tomar una píldora que recibir una inyección; en este tipo cosas es en las que hemos ayudado a la fundación y que estamos llevando a todo el país de manera consistente”, relató.

Por el momento, “también tenemos a un grupo de personas visitando a los estados de Querétaro y San Luis Potosí, tenemos ocho nuevas clínicas -cuatro por estado- que ya trabajan bajo este modelo. Lo que nos da la posibilidad de medir lo que está funcionando para replicarlo, y lo que no, dejarlo como una buena idea para el futuro donde quizá podamos escribir análisis independientes”.

MODELO DE VALOR COMPARTIDO.-
Son distintos los elementos que llevan a una empresa a dejar la filantropía de lado y comenzar con este tipo de estrategias. Pero, en resumidas cuentas, el objetivo es el mismo: que cada peso invertido tenga la finalidad de impactar a un mayor número de personas.

“Desde hace cinco años dijimos que la filantropía no bastaba; pero no por eso vamos a dejar de hacerla”. Y es que la nueva cultura empresarial ya no vislumbra a las áreas de responsabilidad social como un agregado, sino como un elemento primario en su estructura interna y como un punto vital para conectar con el público.

“No vamos a aflojar el paso, no vamos a dejar de hacer filantropía- señaló Bart Peterson-. Pero no podemos tener un mayor impacto si sólo donamos únicamente medicamentos o emitimos cheques para causas benéficas”.

Como ejemplo citó que, al tiempo que ayudan a mejorar la salud de los pacientes, la compañía está aprendiendo aún más de su negocio. “La insulina se tiene que refrigerar, buscamos una nueva forma de generarla, que su estado de conservación no necesite de una corriente eléctrica, etcétera”, mencionó.

Los resultados apenas comienzan a verse, por lo que el valor compartido no es una panacea. “No creemos que el valor compartido sea la única respuesta. Hay un lugar y un momento para cada una de estas acciones; seguimos aplicando estrategias clásicas de responsabilidad social. Donamos dinero en efectivo o medicinas cuando hay un desastre natural, en Haití, por ejemplo, aportamos ambas cuando ocurrió el sismo, lo mismo se dio en China, en donde también ayudamos con voluntariado”.

La meta, sin embargo, ya no se encuentra en el puerto de la caridad, sino en el puerto del profesionalismo. “El objetivo de la filantropía es hacer algo consistente con los valores de la compañía, que sus acciones estén sustentadas con lo que uno hace para vivir”, finalizó.

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¿Quién es?

Bart Peterson

Vicepresidente de Asuntos Corporativos y Comunicación Corporativa a nivel global de Lilly.

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Texto: Antonio Penella Garza Ramos.

Fotografía: Cortesía de Lilly.

 

 

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