Impuestos ¿la solución contra la obesidad y sobrepeso?

En años recientes, algunos países han promovido impuestos a los alimentos con alto contenido calórico.  Sin embargo, el estudio titulado “El fracaso: Por qué el impuesto al azúcar no frenará la obesidad” presentado por la Asociación de Contribuyentes Neozelandesa (Taxpayers’ Union) reveló que las causas de la obesidad son multifactoriales y las bebidas carbonatadas contribuyen muy poco con la ingesta calórica y de azúcar por día.

El estudio cita el ejemplo de Dinamarca, que en 2011 implementó un impuesto a las grasas saturadas, lo que provocó un alza en el costo operativo y una reducción en la competitividad de las empresas danesas, así como una inflación de 4.7% en el país. Un año después de aplicado el impuesto, 90% de los daneses seguían consumiendo la misma cantidad de productos con grasas, por lo que el gobierno eliminó la medida tributaria.

El estudio también cita el ejemplo de México, que en enero del año pasado estableció el impuesto de un peso por litro a bebidas azucaradas “con el objetivo de combatir la obesidad, particularmente entre los menores de edad”. Sin embargo, el documento de la asociación neozelandesa señala que en México “los datos no ofrecen soporte a una correlación entre impuestos al azúcar y una reducción de la obesidad y sobrepeso”.

¿Por qué lo dicen? El estudio apunta, con base en las estadísticas de la consultoría Nielsen,  que las ventas anuales totales de bebidas carbonatadas incrementaron 9.8% de 2013 a 2015. Además, en dichos años, el consumo de estas bebidas sólo tuvo una reducción de 0.2%, es decir, 27 mil litros. Esto significa que el impuesto al refresco ha tenido un impacto mínimo en su consumo y, por supuesto, en el combate a la obesidad.

Por su parte, la secretaria de Salud, Mercedes Juan, advirtió que “debido al impuesto de bebidas azucaradas, el consumo había disminuido 6%”. De igual modo comentó que “la obesidad y la diabetes no se resuelven prohibiendo el consumo de alimentos”. Esta declaración viene después que el Sistema de Administración Tributaria (SAT) emitió la regla a la Ley del Impuesto al Valor Agregado, en donde se explica que “los alimentos procesados debían gravarse”.

Entonces, ¿los impuestos a “alimentos chatarra” son la forma para reducir su consumo? No lo sabemos. Lo que sí sabemos es que México debe tener una radiografía de los causantes de la obesidad y el sobrepeso. Con dichos resultados, el gobierno mexicano podrá tener certeza sobre las políticas públicas con mayor incidencia para el combate a enfermedades crónicas no transmisibles, como la diabetes.

 

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